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2010 - Interludio (o cosas que me bajonearon)

Adiós Caballito

- La muerte de Sparklehorse.
- La casi confirmación de cáncer de mi abuela
- Las infinitas desilusiones amorosas.
- Los dramas familiares.
- No ir a Pixies.
- Este fin de año, con todos mis mejores amigos sobrepasados por la universidad y sin tiempo para nada.
- Ver el capítulo de Futurama del perro de Fray con mi hermana de 7 años y no saber cómo quitar la pena que nos quedó a los dos tras el final del capítulo.
- Correos de Chile y su inutilidad.
- Volver a Chile.
- Esta canción:

The xx: oscuridad adolescente


Lo peor y lo mejor de The xx es que todo el mundo habla de ellos. ¿Por qué es bueno? Porque si no fuera por ese hecho, jamás los hubiese descubierto. ¿Por qué es malo? Porque si todo el mundo habla de ellos (y, más encima, cosas positivas), hay que entrar a sospechar: mucho hype, muchas entrevistas, muchos posts... no, no debería haber nada bueno en todo eso. Pero lo hay.

De partida - y creo que es lo que más me gusta de ellos - es que suenan como los Pixies pero en una versión 1) más adolescente (tienen 19 en promedio); 2) extremadamente minimalista (y sutil); 3) un pelo, solo un pelo, más oscura. Ahora, y perdón por el comentario superfluo, dicen mucho con cómo lucen: son una mezcla de góticos, punks, alternativos, hipsters-con-bling-bling... y bueno, creo que EXTRAÑAMENTE eso se traduce en su música.

¿Más cosas? Segun su MySpace, sus influencias van de CocoRosie, pasando por The Cure, Missy Elliott, The Cure, Justin Timberlake y llegando, obviamente, a Pixies. Eso se nota, sobre todo, en los juegos de voces - inquietantes y esquizofrénicos - y la importancia que tiene la parte rítmica de sus temas que, ojo, se realiza con batería. Bueno... no sé. Me gustan. Y por eso me voy a aguantar un rato antes de bajar el disco. Solo para que los temas que están colgados por todas partes los disfrute por más tiempo y así, espero, no llevarme ninguna decepción.

The xx - Crystalised

I wanna eat your face.

i. Punch-Drunk Love es, hasta el momento, la película que más me ha gustado en la vida. El otro día la pillé cuando estaba terminando y me volví a re-enamorar de los colores, la historia, la trama bizarra, los pequeños e ínfimos detalles y, más que nada, de Barry Egan (interpretado por Adam Sandler). Fue tanto ese re-encantamiento que volví a reconsiderar la posibilidad de recuperar ese nombre como mi "nombre artístico" al momento de ser DJ.

ii. Uno de los momentos más memorables que tiene la película - y del cual me enteré mientras revisaba la extinta página personal de Paul Thomas Anderson (director de esta película y de Magnolia, entre otras) - es cuando Barry Egan, en un acto de furia (y amor), golpea un mapa de EEUU que se encuentra en la muralla de su oficina y se ve la palabra LOVE en sus nudillos heridos. Creo que representa exactamente la manera en como me siento ahora.

iii. El título de esta entrada proviene de otra escena memorable. Es similar a la anterior, donde la rabia y el amor se tornan equivalentes. La escena, por este lado.


iv. Hoy día me bajó la cuestión y desempolvé el "Dolittle" de Pixies para ponerlo en la casetera
del equipo en la casa. Qué gran disco: fresco, rockero, imprevisible. Con letas caóticas, surrealistas, mutantes y, en fin, varias cosas más. Y a pesar de que muchas de las letras parecen no tener sentido, en un día como hoy, hay varias canciones de ese disco que me hacen sentido. Acá, van algunas:

"Hey" - Pixies (vía 4AD)
"Monkey Gone to Heaven" - Pixies (vía Berkeley Palace)
"Wave of Mutilation" - Pixies (vía Berkeley Palace)