Recuperé el hábito de la lectura este último año. Quería dejar consignado lo que leí, más que nada para salir de la monotonía temática de este blog y para hacerme el interesante, por supuesto. Dejo algunas impresiones también, para ver si es que alguien quiere contar algo sobre libros y me dé algunas recomendaciones. En fin.
□ La vida instrucciones de uso (Georges Perec). Al principio no entendía de qué se trataba e incluso lo encontré algo monótono: demasiadas descripciones, demasiados personajes, demasiados detalles. Pero cuando el mapa mental-temporal del libro se me armó en la cabeza, me di cuenta que más valía disfrutar cada pequeña anécdota por separado para que, una vez llegado el fin del libro y con la película más clara, pudiera disfrutar el libro en su plenitud.
□ Tokyo Blues. Norwegian Wood (Haruki Murakami). Recomendada por mi hermano durante las vacaciones. De la contemplación y el ver pasar los días; de que no te importe nada y lo que te llega a importar se pierde en un instante; de no olvidar y de las canciones que se quedan en tu memoria.
□ ¡Qué viva la música! (Andrés Caicedo). El Milton idolatra a Caicedo y me enrrostró un montón de datos biográficos para que le tomara el peso a esta novela. Aún así, no consiguió fascinarme tanto como al mencionado. De todas maneras, la incendiaria (y muy punk) declaración de principios en las últimas páginas, sumado al tracklist que Caicedo armó para el libro, son parte imprescindible del imaginario novelístico de este año.
□ Primera Parte (Alberto Fuguet). Regalo de cumpleaños de mi hermano grande. Es una compilación realizada por el propio Fuguet de sus primeros artículos y relatos. Sorprende el hecho de que Fuguet, en ese entonces, era bastante más arriesgado e inquieto culturalmente de lo que es ahora, cuando su discurso, su léxico y su propuesta (cinematográfica, crítica, periodística) se han neoliberalizado a extremos detestables.
□ ¡Qué viva la música! (Andrés Caicedo). El Milton idolatra a Caicedo y me enrrostró un montón de datos biográficos para que le tomara el peso a esta novela. Aún así, no consiguió fascinarme tanto como al mencionado. De todas maneras, la incendiaria (y muy punk) declaración de principios en las últimas páginas, sumado al tracklist que Caicedo armó para el libro, son parte imprescindible del imaginario novelístico de este año.
□ Primera Parte (Alberto Fuguet). Regalo de cumpleaños de mi hermano grande. Es una compilación realizada por el propio Fuguet de sus primeros artículos y relatos. Sorprende el hecho de que Fuguet, en ese entonces, era bastante más arriesgado e inquieto culturalmente de lo que es ahora, cuando su discurso, su léxico y su propuesta (cinematográfica, crítica, periodística) se han neoliberalizado a extremos detestables.
Hay varios libros más pero voy con estos por ahora, para ver si alguien se anima a comentar algo y a ver si yo me animo a seguir.
